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Hemos vivido uno de los más violentos terremotos del mundo y si hay algo que podemos aprender de esta catástrofe, es que la tecnología no siempre es nuestra aliada.
La madrugada del 27 de febrero a las 3:34 se registró un violento terremoto de 8.8 grados Richter que dejó a nuestro país incomunicado y sumido en la más profunda oscuridad. Nuestra dependencia tecnológica nos hace sumamente vulnerables a un prolongado y generalizado apagón, sumado al deterioro de las líneas telefónicas y antenas de celulares, nuestras comunicaciones quedan completamente interrumpidas.
Nuestra dependencia de la tecnología nos hace tremendamente vulnerables a este tipo de eventos principalmente porque hemos desechado muchas tecnologías antiguas por pensar que son obsoletas.
Las comunicaciones radiales análogas son las primeras tecnologías que resurgen luego de un desastre de magnitud, sólo se necesita un transmisor y la ionosfera para poder propagar la señal a todos los receptores, a diferencia de las transmisiones digitales que utilizan una gran cantidad de estaciones repetidoras que se encargan de distribuir las comunicaciones hacia los receptores. Éste sistema análogo lo utilizan las ya olvidadas radios AM, que se pueden recibir a cientos de kilómetros de distancia sin necesidad de ser re-transmitidas, logrando que podamos escuchar un noticiero transmitido incluso desde otro país.
La masificación de los teléfonos celulares nos ha hecho olvidar que existen los teléfonos fijos, muchas personas no conocían el número de la casa de algún amigo o familiar ya que sólo utilizaban el celular.
Las fuerzas armadas incluso utilizan para sus comunicaciones modernos equipos digitales que requieren una red de repetidores (trunking) dejando de lado las comunicaciones tradicionales hechas en HF.
Creo que no es necesario hablar de Internet, la super carretera de la información simplemente inaccesible sin electricidad.
Creo que no debemos desechar las tecnologías antiguas sólo por ser antiguas, su aplicación en muchos casos, requiere muchísimo menos recursos lo que las hace ideales para enfrentar una catástrofe de magnitud.
